Si no has leído las anteriores cuatro partes, las tienes en los siguientes enlaces, son importantes ya que la historia no tendría sentido sin ellas:
Un Desvarío Variable – Pesadilla – I – El Primer Error
Un Desvarío Variable – Pesadilla – II – El Segundo Error
Un Desvarío Variable – Pesadilla – III – El Tercer Error
Un Desvarío Variable – Pesadilla – IV – El Cuarto Error
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Un Desvarío Variable – Pesadilla – V – Asimilación
No tengo ni idea de cuanto tiempo pasé en el lugar, pero juzgando por el hambre que tenía debieron de ser varias horas. Me sentía muy cambiado mentalmente, supongo que me preguntaba cosas como ¿que me han hecho estos desgraciados?, ¿Y… Por qué motivo?… Digo supongo porque a día de hoy aún no recuerdo bien lo que pensaba, pero si que recuerdo como empecé a… cambiar…
Esto es lo que en teoría verían los otros…
Se encontraba de rodillas, no supo por que motivo le habían colocado en esa postura hasta que intentó ponerse de pie. Al apoyar las manos y arrastrar los pies escuchó un ruido metálico, habían colocado algo metálico en sus extremidades y no sabía lo que era.
Como todavía no podía ver decidió examinarse una mano con la otra, el tacto le daría una idea aproximada de lo que le habían colocado, al menos era esa su esperanza. Al principio notó algo que parecían ser unas finas placas, eran frías al tacto por lo que supuso que eran metálicas. Las placas formaban un armazón que cubría la parte anterior o superior de su mano hasta poco antes de los nudillos, después había un material que parecía una malla metálica que le cubría los nudillos haciendo de junta flexible que a su vez conectaba con las placas metálicas que disponían de otras juntas similares y que cubrían por completo sus dedos, las juntas le permitían una total movilidad… se percató de lo que había al final de esos ‘guantes’ cuando accidentalmente se produjo un corte en la mano… Palpando con más cuidado se dio cuenta de que lo que tenía saliendo de las puntas de sus dedos eran una especie de garras afiladas como cuchillas. En sus pies tenía una especie de calcetines de la misma malla flexible y con una configuración similar, también terminadas en afiladas garras, en las palmas de las manos y las plantas de los pies no tenía nada, decidió interesarse por todo eso más tarde, cuando recuperase la visión, ‘¿y si no la recupero?’ pensó, a la vez que un escalofrío recorría su cuerpo.
Salió a tientas de la estancia en la que le habían abandonado, notaba que la oscuridad no era tan profunda en el exterior de la misma, ahora tenía los pies mojados y a cada paso que daba parecía que el liquido fangoso que había en el suelo le succionaba los pies, no era una sensación molesta para el afortunadamente. El olor de esa estancia era agradable, olía a sangre y putrefacción, olores ambos que al parecer ahora le gustaban. Se arrodilló para beber…
La sensación de saciedad tras dar varios tragos de la deliciosa sangre derramada en el suelo fue total, se sentía bien, fuerte, muy fuerte y poderoso. De repente escuchó como se abría una pesada puerta metálica en la distancia y como una de esas alimañas bípedas que tanto le habían atormentado gritaba algo así como ‘¡Ha salido!, ¡rápido, cerrad la puta puerta!’. Decidió correr hacía la puerta sin percatarse de que estaba corriendo sobre sus pies y manos, finalmente, dando un gran saltó, aterrizó sobre una de las alimañas bípedas y se dispuso a filetearle con sus garras, sentía como se clavaban, cortaban y desgarraban la carne de su presa sin dificultad alguna, como si de un cuchillo caliente cortando mantequilla se tratase, sus manos estaban mojadas, sentía como le salpicaba la sangre de esa cosa en la cara y por todo el cuerpo, oía excitado los gemidos y aullidos de dolor de su presa… Unos segundos después, escuchó como cerraban la pesada puerta y gritaban aterrorizados, mordió el cuerpo que todavía se encontraba debajo de el, ensangrentado, medio destripado y todavía convulsionando… ¡AHORA TENÍA ÉL EL PODER!… o eso creía.
Poco le duró la sensación de poder, de repente, y sin previo aviso sintió el impacto de un objeto punzante en el costado, antes de poder comprobar lo que había sido cayó al suelo paralizado. Notaba como le cogían de las muñecas entre dos de esas alimañas y le arrastraban de nuevo hacía la estancia de la que había salido mientras uno de ellos dándole una fuerte patada en las costillas dijo ‘¡Hijo de puta!, ¡te vas a arrepentir de lo que le has hecho a Lenny!’… No entendía nada.
Arrodillado y de nuevo en la oscura estancia se terminó los pedazos de carne que todavía tenía en las manos… ‘¡Hmmm, ricooo!’ exclamó en una voz muy rara que definitivamente no era la suya.
To be continued…
El hombre, su mente da miedo! LOL
Buen capítulo!