Un Desvarío Variable – Pesadilla – III – El Tercer Error

Si no has leído la primera y la segunda parte las tienes en los siguientes enlaces:

Un Desvarío Variable – Pesadilla – I – El Primer Error

Un Desvarío Variable – Pesadilla – II – El Segundo Error

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Un Desvarío Variable – Pesadilla – III – El Tercer Error

Me encontraba aparentemente atrapado a sabe dios cuantos metros de altura, mi visión parecía haber empeorado ya que debajo de la plataforma de roca sobre la que me encontraba veía más bien poco, era un interminable vacío, un abismo… Me senté y se me ocurrió la feliz idea de rebuscar en mis bolsillos, ‘¡Joder, Si!’ exclamé en voz baja, acababa de encontrar lo que buscaba; mi bolsa de tabaco, dentro de ella encontré el paquete de papel de fumar, y aún envuelto en un pedazo de papel de aluminio, mi querida hierba. Emocionado, con lágrimas cayendo por mis mejillas me dispuse a liar un canuto, me hacía ilusión, desde que había empezado mi pesadilla ésta era la primera vez en que podía descansar de forma medianamente despreocupada y relajarme un rato… Casi, podía decir que me sentía feliz.

Me equivoque…

Miré, en un bolsillo, en el otro, en los de detrás, nada, me reí y grité ‘¡NADA!, JAJAJAJAJA, ¡NO TENGO MI JODIDO MECHERO!’, acto seguido todo volvió a temblar violentamente, la plataforma de roca sobre la que me encontraba precariamente encaramado parecía querer salirse de la pared y caer… ‘¡No!, ¡Dios!… !esto no joder!’ grite… pero por suerte, paulatinamente el temblor fue disminuyendo, y al cabo de un rato me pude tranquilizar de nuevo. Con una temblorosa mano me quité el canuto de entre los labios y procedí a colocármelo estratégicamente detrás de la oreja, recogí todo lo demás metiéndolo de nuevo en mis bolsillos, y habiendo decidido no perder más tiempo, empecé a buscar de nuevo una salida.

Pasé un buen rato estudiando la plataforma, cogí una piedra del montón producido por el desprendimiento y que tendría aproximadamente el tamaño de una pelota de tenis, y la dejé caer al vacío para intentar determinar la profundidad del abismo. Observé como caía hasta que la perdí de vista. Nunca llegué a escuchar su impacto contra el fondo, este lugar me estaba poniendo muy nervioso.

Mirando la boca de la gruta por la que había entrado y que ahora se encontraba totalmente sellada tras el derrumbe me percaté de que habían huellas de otras personas en el polvoriento suelo, personas que también habían estado en el lugar descalzas. Las huellas parecían llevar bastante tiempo sin ser molestadas ya que habían sido endurecidas por el paso del tiempo y la humedad del lugar quedándose prácticamente petrificadas… algunas de las huellas parecían de mujer, otras parecían tener el tamaño de mi pié… Me preguntaba que pudo pasarles, ¿consiguieron escapar de este lugar?…

Observando los muros me di cuenta de que había una especie de bordillo, no tendría más de veinte centímetros de ancho, por encima de el, a más o menos 180 centímetros de altura y colocadas de forma estratégica, sobresalían unas oxidadas y dobladas barras de hierro… Desconcertado y bastante nervioso decidí subirme al bordillo mientras sujetaba la primera barra, la barra se dobló ligeramente, pero parecía resistir, así que decidí continuar sin saber donde me llevaría esto, pero sabiendo también que podría volver con algo de suerte si fuese necesario.

Tras un largo rato y muchos sustos, ya podía ver lo que tenía por delante, a unos metros de distancia vi un objeto metálico con forma de manillar de bicicleta y con varias pequeñas luces LED de colores que parpadeaban de forma intermitente y errática en sus extremos. El objeto se encontraba colocado encima de una plataforma de piedra similar a la que yo había abandonado un rato largo antes, me apresuré y finalmente la alcancé.

En ésta plataforma también habían huellas, iguales a las de la otra plataforma, ¿serían las mismas personas?. Me acerqué al manillar de bicicleta, en el centro del manillar había un gran pulsador iluminado de color rojo, y al lado una foto salpicada de manchas de sangre seca, la cogí y con la propia iluminación producida por las luces del manillar pude ver a la chica, una chica atractiva de pelo largo y negro, me recordaba a alguien, finalmente le di la vuelta a la foto y vi algo escrito con sangre, la chica o su acompañante debió de escribirlo con algún objeto afilado, probablemente sus uñas ya que el texto era fácilmente legible y preciso, el texto decía ‘No pulses el botón rojo’ y debajo de este texto se leía ‘es una trampa’.

Guardé la foto en mi bolsillo y decidí hacer oídos sordos a la advertencia, todo hasta ahora había sido una gran trampa sin salidas. Volví al botón rojo, lo observé de cerca, sobre el había una imagen de una serpiente mordiéndose la cola que me daba mala espina, pero tenía la esperanza de que el botón abriría una salida o me indicaría el camino a seguir… Pulsé el botón, el botón se iluminó en verde, se hizo una total oscuridad, y fue entonces cuando me di cuenta de quien era la chica de la foto… Era la misma mujer que me había perseguido todo este tiempo.

La oscuridad era tan absoluta que creí que me había quedado ciego, oía un sonido distante, un ruido a maquinaria, sentí que estaba ascendiendo, empecé a temblar de terror.

Este había sido mi cuarto error.

To be continued…

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One Response to Un Desvarío Variable – Pesadilla – III – El Tercer Error

  1. Troll Diosa says:

    pobre diablo no tiene mucha suerte, ¿a que no? :(

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