Washington, EEUU: Mas de siete años atrás, un presunto militante Afgano fue traído a un recinto de la CIA escasamente iluminado al noreste del aeropuerto de Kabul. La CIA lo llamaba la Mina de Sal. Los internos lo conocían como la prisión oscura.
Dentro de una fría celda, el hombre fue engrilletado y abandonado medio desnudo. Fue encontrado muerto, expuesto al frío, en las tempranas horas del 20 de Noviembre de 2002.
La muerte en la Mina de Sal fue la única muerte que se conozca ocurrida dentro de la red de prisiones secretas que la CIA controlaba en el extranjero tras los ataques del 11 de Septiembre. La muerte tuvo fuertes repercusiones dentro de la CIA. Esto ayudó a llevar a una revisión que destapó abusos en los procedimientos de detención e interrogatorio, y forzó a la agencia a cambiar esos procedimientos.
Poco ha emergido sobre la muerte del Afgano, que el Departamento de Justicia está investigando. The Associated Press ha sabido el nombre del hombre muerto, así como nuevos detalles sobre su captura en Pakistán y su cautiverio Afgano.
El hombre era Gul Rahman, un presunto militante capturado el 29 de Octubre de 2002, según confirmó un funcionario de los EEUU familiarizado con el caso. El funcionario dijo que Rahman fue apresado durante una operación contra Hezb-e-Islami Gulbuddin, un grupo insurgente encabezado por el señor de la guerra Afgano Gulbuddin Hekmatyar y aliado de al-Qaida.
La identidad de Rahman también fue confirmada por un ex funcionario de los EEUU familiarizado con el caso, así como por varios otros funcionarios pasados y actuales. Una referencia a la muerte de Rahman también apareció recientemente en un documento gubernamental desclasificado.
El programa de la CIA de ahogamientos simulados ( waterboarding ) y otros violentos tratamientos a los presuntos terroristas ha sido debatido desde que terminó en 2006. El caso de la Mina de Sal representa un aleccionador relato sobre el libre uso de tales prácticas. La administración Obama cerró las prisiones de la CIA el pasado año.
Aún se desconoce si algunos de los agentes de inteligencia han sido castigados como resultado de la muerte del Afgano, levantando preguntas sobre la responsabilidad de la CIA en el caso. El entonces delegado de La CIA destinado en Afganistán fue ascendido tras la muerte de Rahman, y el oficial que dirigía la prisión fue a otras misiones, incluyendo una en el extranjero, según contaron varios oficiales de inteligencia.
La CIA se negó a discutir el caso de la Mina de Sal y denegó una petición por el Acta de Libertad de la Información presentada por The Associated Press.
Rahman fue detenido en Islamabad junto con otros cuatro. Entre los cuales estaban incluidos el Dr. Ghairat Baheer, un médico que es el yerno de Hekmatyar y un líder de Hezb-e-Islami, una facción insurgente acusada de numerosos atentados con bomba y violencia en Afganistán.
Baheer, quien dijo que había pasado seis meses en la Mina de Sal durante los seis años que pasó en prisiones Afganas, dijo en una entrevista en Islamabad que nunca se enteró de lo que había pasado a Rahman. La familia de Rahman presionó en repetidas ocasiones a los funcionarios de la Cruz Roja Internacional preguntando sobre su suerte, dijo Baheer.
“Si murió ahí durante un interrogatorio o si murió de muerte natural, deberían de habérselo dicho a su familia para terminar con su incertidumbre,” dijo Baheer.
Este relato del caso de la Mina de Sal fue recopilado de documentos y entrevistas tanto con militantes como con funcionarios en Afganistán y Pakistán. y con mas de dos docenas de funcionarios Estadounidenses pasados y actuales. Los Americanos hablaron con la condición de mantener el anonimato porque los detalles del caso permanecen clasificados.
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Rahman desapareció antes del amanecer el 29 de Octubre de 2002.
Había conducido desde Peshawar, Pakistán, la ciudad fronteriza del noroeste conocida como un refugio para los insurgentes. Dejando tras de si a su mujer y sus cuatro hijas, Rahman había venido a Islamabad para un examen médico y se quedaba con Baheer, un viejo amigo.
Rahman, en sus 30, había trabajado como un conductor para Baheer y a mediados de los años 1990 como un guardia para Hekmatyar, que es designado un terrorista global por los EEUU.
A alrededor de la 1:30 a.m., agentes Estadounidenses y fuerzas de seguridad Paquistaníes asaltaron la casa de Baheer y le detuvieron a el, a dos guardias, a un cocinero y a Rahman.
Después de una semana en custodia, Rahman fue separado de los otros, “Esa fue la ultima vez que le vi,” dijo Baheer, ahora un miembro de una delegación de Hezb-e-Islami que se reunió este mes en Kabul, la capital Afgana, para mantener conversaciones de paz con el Presidente Afgano Hamid Karzai.
Baheer dijo que había volado a Afganistán y había sido llevado a la Mina de Sal, el nombre en clave de una fábrica abandonada de ladrillos que se convirtió en precursora de la red de prisiones secretas controladas por la CIA operando desde Polonia hasta Tailandia.
La Mina de Sal contenía un entramado de pequeñas celdas sin ventanas, en donde los detenidos eran sometidos a tratamiento muy violento y al menos a una ejecución simulada, según varios ex funcionarios de la CIA.
“Me dejaron desnudo, durmiendo sobre el desnudo hormigón,” dijo Baheer. Su váter era un cubo. Altavoces resonaban. Los guardas ocultaban su identidad con mascaras y portaban linternas.
Baheer dijo que sus interrogadores Americanos le atarían a una silla y se sentarían sobre su estómago. Le colgaron desnudo, dijo, durante horas y horas.
Como un ex guardia de Hekmatyar, Rahman tenía una historia de militante. Su nombre de guerra era Abdul Manan. “Hace algún tiempo, estuvo con la jihad,” Baheer reconoció.
Esa descripción encaja con los recuerdos de antiguos y presentes funcionarios de los EEUU que decían que el Afgano traído a la Mina de Sal a finales de 2002 era violentamente poco colaborador.
En una ocasión, el detenido lanzó un cubo-letrina a sus guardianes. También amenazó con matarlos. Sus tercas reacciones provocaron un tratamiento mas violento. Se le engrilletaron las manos sobre la cabeza, era sometido a palizas y remojado con agua, según varios antiguos funcionarios de la CIA.
Las circunstancias exactas de la muerte de Rahman no están claras, pero el Afgano fue abandonado en su fría celda la mañana del 20 de Noviembre, cuando la temperatura cayó un poco por debajo de los 36 grados Fahrenheit ( poco más de 2 grados Celsius ). Estaba desnudo de cintura para abajo, dijeron dos antiguos funcionarios de los EEUU familiares con el caso. Después de pocas horas, estaba muerto.
Los cuarteles generales de la CIA en Langley, Virginia, enviaron a un equipo “para reunir los hechos,” dijo el presente funcionario de los EEUU. “La directiva para la gente en la escena era preservar todo tal como estaba.”
Un médico de la CIA en el lugar concluyó que el Afgano murió de hipotermia. Un doctor enviado mas adelante confirmó esa criterio. Pero el cuerpo nunca fue devuelto a la familia para ser enterrado.
Una semana después, Amnistía Internacional emitió un comunicado en el que decía que Baheer estaba siendo retenido sin cargos y posiblemente bajo la custodia de la CIA o del FBI. No hubo mención de Rahman.
La familia de Rahman, dijo Baheer, fue a la Cruz Roja en Islamabad y Kabul. Todavía no saben que suerte corrió Rahman, dijo.
“Los Americanos han tenido suficiente tiempo,” dijo Baheer. “Deberían de exponer a todas esas personas desaparecidas que han muerto. Después de casi ocho años, suficiente es suficiente.”
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En los cuarteles generales de la CIA, el inspector general de la agencia se enteró de la Mina de Sal y de la existencia del programa secreto de interrogatorios de la agencia. El inspector, John Helgerson, comenzó una investigación sobre la muerte, así como una evaluación especial del programa.
El caso pareció empujar a la CIA a codificar su programa de interrogatorios. El mismo mes que el detenido murió, El Centro Contra-terrorista de la CIA comenzó unos cursos de entrenamiento para interrogadores, según documentos públicos.
El siguiente año, la CIA publicó directrices sobre el uso del frío en los interrogatorios, con instrucciones detalladas para el “rango de temperatura seguro cuando un detenido esta mojado o desvestido.”
Pero las técnicas de interrogatorio violentas continuaron por otros cuatro años.
Cuando el informe del inspector general sobre la muerte en la Mina de Sal emergió, se centraba en las decisiones tomadas por dos funcionarios de la CIA: Un oficial sin experiencia que acababa de tomar su primera misión en el extranjero para llevar la prisión y el jefe de la estación en Kabul, quien controlaba las actividades de la CIA en Afganistán. Sus identidades permanecen clasificadas.
El informe encontró que el oficial de la Mina de Sal había mostrado una falta de juicio dejando al detenido al frío. Pero también indicaba que el oficial realizó repetidas peticiones a sus superiores para que le aconsejasen, que fueron mayormente ignoradas, según dos ex funcionarios de inteligencia de los EEUU.
Esto levantó preocupaciones tanto por la responsabilidad de el jefe de la estación como por la gestión de la CIA en Langley. Preocupaciones similares sobre la gestión de la CIA fueron posteriormente publicadas en la evaluación del inspector general sobre el programa secreto de interrogatorios de la CIA.
“La agencia — especialmente en los primeros meses del programa — no proporcionó la dotación de personal adecuada, orientación y apoyo a los implicados en la detención e interrogación de detenidos,” decía el informe.
El inspector general remitió la muerte de la Mina de Sal a fiscales en el Distrito Este de Virginia. Dos fiscales federales, Paul J. McNulty y Chuck Rosenberg, llevaron a cabo exámenes por separado. Ambos fiscales concluyeron que no podían hacer un caso contra ningún funcionario de la CIA involucrado en la muerte. Ninguno discutiría su decisión.
El ex funcionario de los EEUU familiarizado con el caso dijo que los fiscales federales no podían probar que el oficial de la CIA que llevaba la Mina de Sal había tenido intención de causar daño al detenido — una observación hecha en un documento del gobierno recientemente publicado en el que también se revelaba el nombre de Rahman.
El funcionario de los EEUU actual insistió que el caso había sido adecuadamente estudiado. El funcionario también dijo que se llevó a cabo una junta de revisión de responsabilidades de la CIA en relación con la muerte.
La CIA se negó a discutir si los dos funcionarios de la agencia citados en el informe del inspector general fueron castigados.
Pero cuando el caso fue presentado a Kyle D. Foggo, el tercer oficial en rango en ese momento, ninguna acción administrativa formal fue tomada en contra de los dos hombres, dijeron dos ex funcionarios de inteligencia con conocimiento del caso.
Foggo más adelante fue enviado a prisión por cargos de fraude no relacionados. No respondió a una carta enviada a el en prisión.
Las preguntas sin resolver sobre la muerte de Rahman han dado lugar a un nuevo examen por la administración Obama. Una investigación criminal del Departamento de Justicia, dirigida por el fiscal John Durham, apunta a si los agentes de la CIA se pasaron de la raya en un pequeño número de casos incluyendo la muerte de la Mina de Sal.
Pero varios ex altos funcionarios de la CIA cuestionaban el ascenso dentro de la agencia del jefe de la estación en Kabul tras la muerte de Rahman. Ahora un alto funcionario, el hombre fue ascendido al menos en tres ocasiones desde que abandonara Afganistán en 2003, según dijeron algunos ex funcionarios.
En contraste, dijeron los ex funcionarios, el jefe de la estación de la CIA en Bagdad fue degradado de rango en tres ocasiones tras la muerte de un Iraquí en la prisión de Abu Grahib en Noviembre de 2003.
“Lo que se ve en la junta, no hay un estándar que sea aplicado de forma uniforme,” dijo un ex oficial de la CIA, Charles Faddis, que recientemente publicó “Beyond Repair” ( Irreparable / sin arreglo posible ), un critico análisis de la agencia.
Autores: Adam Goldman y Kathy Gannon
Fuente: AP / news.yahoo.com – 29 Marzo 2010
Traducción / Adaptación: X-Code para UnBarrilMedioLleno.com
– Pido disculpas por cualquier posible errata / fallo – esta traducción la he hecho con prisa, no soy perfecto y pueden haber errores, de todos modos espero que lo encontreis interesante