Japón: Lin Rong, una ciudadana China de 27 años de edad ha sido pillada intentando cometer fraude biométrico. Lin había sido detenida al haber sobrepasado el tiempo de estancia en el país estipulado por su visado y finalmente fue devuelta a su país. Incapaz de enfrentarse al ‘castigo’ de tener que quedarse en su madre patria, decidió pagar $15.000 para que le trasplantasen las huellas dactilares de una mano a la otra y vice versa.
Hasta aquí todo bien, Lin consiguió volver a entrar en el pais y quedarse un tiempo hasta que fue detenida el mes pasado por intentar casarse de forma fraudulenta con un hombre Japonés. Al tomarle las huellas la policía detecto unas pequeñas cicatrices en sus dedos y dieron con lo que es ahora el primer caso de fraude biométrico detectado en Japón.
La policía cree que esta es probablemente una practica bastante extendida y que hay mediadores Chinos cobrando grandes sumas de dinero para organizar dichos trasplantes.
Fuente: SN / BBC